
El
12 de enero de 2002, en un taller educativo para jóvenes voluntarios de su
campaña presidencial, que tuvo lugar en California, Lyndon LaRouche pasó
revista al desempeño de la economía en los seis años transcurridos desde que
planteó su “triple curva”, su diagrama heurístico de la función típica
de desplome. Los subtítulos son de la redacción.
A
fines de 1995, participé como invitado en una conferencia sobre salud en el
Vaticano. Y como mi aporte a esa conferencia, elaboré un informe breve sobre
problemas relacionados y entregué una representación en forma de diagrama de
la esencia de mi informe, de adónde se encaminaba la economía del mundo de
Europa, los Estados Unidos y otros países y cómo eso afectaría la salud.
Fue
la famosa triple curva.
Como recordarán, si han visto la triple curva, hubo dos versiones sucesivas de ella. Una la que produje en 1995 para dicha conferencia en el Vaticano, misma que reproduje luego como un aspecto destacado de mi campaña presidencial de 1996. La segunda se basó en un estudio de 1999-2000, sobre el curso exacto que seguía la triple curva. Indiqué el “cruce”, que es donde nos encontramos ahora(ver grafico).
Permítanme
recordarles esto, y luego vamos a donde los quiero llevar. Recordarán la curva.
La curva superior era como una hiperbólica del crecimiento que se alimenta a sí
mismo de los agregados financieros, lo que podría llamarse el “valor de los
accionistas”, el valor nominal de los accionistas como lo contarían los
contadores, o su equivalente.
Luego
tienen otra curva, que era la expansión monetaria, tanto por parte de los
ministerios de hacienda como de los bancos centrales y demás, que estaba
alimentando el flujo de dinero para inflar el crecimiento de la burbuja
financiera. La otra tendencia, de la cual hice el planteamiento en 1971, es el
deterioro acelerado de la producción física del consumo real, en términos del
potencial productivo per cápita y por kilómetro cuadrado; esa es la curva
inferior. La curva inferior se contrae mientras las otras dos curvas ascienden.
La
segunda versión, en la que abordé el fenómeno de los Estados Unidos como
“importador de último recurso” el año pasado (ver Resumen Ejecutivo Vol.
18 N° 2. 2° quincena de enero de 2001), como hemos recalcado en varios
informes elaborados por Richard Freeman, y otros, partió del hecho de que ya
para la campaña electoral de 2000 nos encontrábamos en un proceso
hiperinflacionarios tipo Weimar.
Recuerden
que en Alemania la hiperinflación verdaderamente comenzó como por 1921, varios
años antes del famoso estallido del marco en 1923. el problema creció
gradualmente. Hubo un aumento inflacionario de los agregados
financiero-monetario, principalmente deuda, deuda refinanciada, especialmente
las reparaciones de guerra que había que pagarle a las predatorias potencias de
Versalles, y otras indemnizaciones que debía Alemania. Además había la
operación de imprimir moneda, lo que alimentaba la capacidad de pago de
Alemania, y creaba activos financieros para los acreedores extranjeros.
Tercero, hubo un proceso de saqueo físico, de Alemania a lo interno, y hasta
cerraron empresas para sostener este proceso financiero-monetario.
Esto
pareció funcionar hasta la primavera de 1923. hubo un aumento de la tendencia
hiperinflacionaria de los agregados financieros. Hubo una tendencia
hiperinflacionaria en el ritmo de crecimiento de la emisión de agregados
monetarios. Y hubo una hiperdeflación como tendencia, es decir una tendencia
hiperbólica descendente, en términos de la producción física, en
1923.
Entre
fines de mayo y julio de 1923, el monto de agregados monetarios que había que
inyectarle al sistema, es decir, la cantidad de circulante que había que
imprimir para refinanciar los activos financieros existentes, era mucho mayor
que la cantidad de activos financieros que había que refinanciar. Los métodos
financieros para la impresión de dinero, resultaron en un gran derrumbe de la
economia física de Alemania en esa época, en cuanto a producción,
rendimiento, y consumos.
Esto
llevó a que, desde principios del tercer trimestre
(de 1923) hasta octubre-noviembre de ese año, el marco virtualmente
desapareciera. Hubo que revivirlo posteriormente.
Lo
que identifiqué es que, para la primavera - invierno septentrional de 2000, era
obvio que los Estados Unidos, y la economía del mundo asociada con los Estados
Unidos, había entrado a una fase exactamente igual a la de Alemania en 1923,
pero esta vez a escala mundial, con una economía mundial, no una economía
alemana.
Esto
se puede entender así: cuando tracé la segunda curva la de los agregados
monetarios dije: “Hemos llegado a un punto en el que el ritmos de expansión
de los agregados monetarios necesarios para mantener funcionando estas curvas,
es mayor que el monto de agregados financieros que se sostienen con la impresión
de dinero”. Al mismo tiempo, este proceso monetario- financiero tiene el
efecto de acelerar el desplome de la producción real, favoreciendo la falsa
industria.
Tiene
un buen ejemplo de esto en términos de la llamada “nueva economía”. La
nueva economía, que despegó en 1995, fue un fraude creado por el gobierno con
la anuencia del gobierno de Clinton y Gore, en base a dos cosas. Primero, que
enfrentábamos el peligro de que en el año 2000 las computadoras fallarían
porque no sabrían que hacer llegado el fin de 1999, el viejo problema del código
de dos dígitos; y los contadores trataron de imaginar como hacer que
entendieran que era el 2000, lo que crearía un gran problema, ese fue el
cuento.
Y
claro que era cierto que, cuando hicieron el lenguaje Cobol como sistema, y lo
desarrollaron en los años cincuenta y sesenta, tenía el código de dos dígitos.
Así que cuando se armaron más y más programas, esos programas tenían ese
Cobol enquistado: las computadoras tenían metida esa fecha de dos dígitos,
especialmente los sistemas del gobierno, por ejemplo, que se remontaban, en la
creación de programas de contabilidad, a los 1950, cuando se usaron por primera
vez las computadoras.
Así
que lo que hicieron fue decir: “Tenemos que parar esa crisis del milenio
Cobol. La economía del mundo entero desaparecerá el 1 de enero de 2000”, a
causa a este problema del lenguaje Cobol instalado en las computadoras.
Por
supuesto, dijeron que tenían que invertir enormes cantidades de dinero para
cambiar todas las computadoras del gobierno y de la iniciativa privada, y que
tenían que emitir crédito para hacerlo.
Entonces
dijeron: “Bueno, si vamos a cambiar las máquinas, si vamos a cambiar los
programa, ¿ por qué no ponemos máquinas mejores, mas rápidas y mas
eficientes?”. El mercadeo de computadoras, de programas y demás aumentó
desmesuradamente, y hubo una inflación enorme en ese renglón. Todo eso lo infló
el gobierno federal de los Estados Unidos, el sistema bancario internacional.
Crearon el mito de que la producción de la información emitida por estas
computadoras, la circulación de información, era en sí misma, intrínsecamente,
un aumento de la riqueza.
Inflaron
esta tremenda burbuja, que no se fundó en las ventas reales o en el ingreso
neto de esas empresas, porque lo que contaban como ingreso neto era el
crecimiento, la apreciación, del valor de las acciones. Así que una de esas
compañías, que no generaba utilidades, debido a que vendía sus acciones y el
precio de esas acciones subía en la bolsa, aparecía con un capital
acrecentando con una apreciación de su capital, que se expresaba en el precio
de sus acciones, aunque la compañía emisora de la acción estuviera perdiendo
dinero.
Inventaron
muchos trucos de contabilidad y timos para encubrir este tipo de cosas, donde
usaban la utilidad que alguien obtenía de una acción, como un activo de la
compañía y, por tanto, usaban esto como prueba de que la compañía estaba
creciendo, aunque en términos de sus operaciones no estuviera haciendo dinero,
sino que sufra perdidas enormes.
Entonces
llega el año 2000. la nueva economía cae, virtualmente desaparece.
Así
que cerramos la economía de los Estados Unidos. Le dimos a la gente empleos
sintéticos es decir, -donde matar el tiempo- para mantenerla quieta. Le dimos
trabajos muy mal pagados, con salarios muy bajos en términos reales, pero le
dimos la oportunidad de trabajar en tres empleos a la semana, quizá no fueran
empleos de tiempo completo, pero un trabajo, más otro y otro por semana, por
persona. Pusimos virtualmente a toda la familia a trabajar. Pusimos a los niños
en las calles. A los niños más pequeños que no podían trabajar. Los pusimos
en las calles, con la llave de la puerta de la casa pendiendo del cuello: les
negamos una educación decente.
Salieron
de las escuelas sin ninguna formación cultural -estudios sociales o alguna
locura semejante- pero en lo esencial fue gente inútil en tanto parte de la
fuerza laboral. Eso fue un fraude.
Mandamos
los empleos al extranjero. Embarcamos el ingreso nacional al extranjero. ¿Cómo
hicimos para obtener un ingreso nacional? ¡Lo robamos! Empleamos al FMI y a
otros medios para presionar a los países a vendernos cosa que, con el precio
reducidísimo de sus monedas, nos resultaba muy baratas. Les impusimos deuda, y
con esas manipulaciones los pudimos saquear. El argumento era: “Mira, ya no
tenemos que trabajar. Vamos a emplear nuestro poder con inteligencia, nuestro
poder financiero, el dominio que ejercemos sobre las instituciones financieras
internacionales: vamos a saquear el mundo, y lo vamos a hacer muy bien, con esta
nueva economía con este nuevo tipo de vida”Etcétera, etcétera.
Lo
que sucede ahora es que llegamos al punto, y podemos verlo en las cifras, en el que todos los estallidos financieros que comenzaron en 1997 (en 1969 pronostiqué
que esto iba a ocurrir, y ocurrió en 1997) le llamaron la crisis “asiática”,
peor no era una crisis asiática, era una crisis del sistema que comenzaba a
desintegrarse. Luego inventaron esa farsa de los bonos rusos
GKO, que en realidad eran bonos chatarra, para asegurar la deuda rusa,
estallaron en 1998. y todo el sistema mundial ha estado cojeando hacia el
derrumbe desde 1998.
Y
lo que lo ha sostenido hasta la fecha es principalmente la maquinita de imprimir
dinero, como la monetarizacion del yen con crédito a cero interés, los préstamos
interbancarios, la monetarizacion de préstamos de toda clase de este tipo.
Inyectaron
ese crédito a tasa de interés de casi cero a los mercados financieros, para
tratar de mantener a la alza los mercados financieros, en especial desde el año
2000, cuando el monto de dinero que los mecanismos monetarios tienen que
inyectar en la economía para inflar los mercados financieros, es más grande
que el crecimiento financiero generado por la economía a resultas de este
bombeo financiero.
En
otras palabras, sufrimos exactamente del mismo tipo de mecanismo, a escala
mundial del que sufrió la Alemania de Weimar en el tercer trimestre de 1923 y
hemos estado sufriendo este estado de cosas desde más o menos el tercer
trimestre de 2000, como Richard Freeman y otros lo han demostrado con las cifras
que muestran esta comparación.
La
economía de los EE.UU. Confirma la “función típica de desplome” de LaRouche
Por
el equipo de estudios económicos de EIR
Lyndon
LaRouche recurrió a su “función típica de desplome” o “triple curva”,
en un discurso titulado “Estamos al final de una era”, que pronunció el 2
de diciembre en una conferencia en Alemania, para demostrar que de continuar los
procesos monetarios y financieros prevalecientes, las principales naciones del
mundo experimentarían el derrumbe total de sus economías físicas. La triple
curva presentaba en términos econométricos el llamado “noveno pronostico”
de LaRouche, hecho en 1994, en el que advirtió que para cuando acabara la gestión
de gobierno del presidente Bill Clinton, estarían en marcha la bancarrota
financiera y el derrumbe económico a nivel mundial, a no ser que Clinton y
otros gobernantes cambiaran su política económica drásticamente.
Los
datos sobre el desempeño de la economía de los Estados Unidos desde entonces
hasta la crisis actual, prueban totalmente la validez del esquema de la triple
curva de LaRouche. Las gráficas de las estadísticas económicas pertinentes de
los EU (pese a lo inadecuado de la información disponible), documentan y
verifican lo que LaRouche pronosticó que sucedería si no cambiaban las políticas.
En las graficas que aparecen abajo, proporcionamos representaciones indicativas
de algunos componentes claves de este proceso de desplome.
En
1995 LaRouche subrayó tanto en la conferencia alemana, como en un coloquio
previo en Roma, donde introdujo por primera vez el diagrama de “triple
curva”, que la economía mundial en ese momento, ya estaba declinando
agudamente. “Por razones que les indicaré, hablando en términos generales,
muy amplios, no ha habido crecimiento económico en este planeta desde fines
de los sesenta. Ninguno, si se miden las magnitudes correctas”. Dijo que
“la población estadounidense produce la mitad de lo que producía hace
25 años, y también consume la mitad, por motivos varios”. LaRouche recalcó:
“Tal es la tendencia por todo el mundo. Ha habido una tendencia gradual a la
contracción de 2 a 3 por ciento anual de la economía en todo el mundo, con
algunas variantes a lo largo del último cuarto de siglo. El sistema se está
yendo a pique (ver Resumen Ejecutivo de EIR Vol.13num. 2. 2ª quincena
de enero de1996).
LaRouche
describió la relación entre las tres curvas, que no se trata de cálculos
matemáticos, sino de la direccionalidad que caracteriza el proceso de desplome.
La curva inferior representa la productividad y el desempeño de la economía física
de los que depende toda la existencia humana. La curva central muestra el
aumento de los agregados monetarios (representados de forma aproximada por las
mediciones de la emisión de circulante): y la curva superior muestra la expansión
que puede convertirse en hiperbólica de agregados financieros de todo tipo:
deudas y otras obligaciones, especulaciones cambiarias, bolsas de valores,
especulaciones a futuro(derivados) etc. Como es el caso en una “función típica
de desplome”, las dos curvas superiores chupan a la economía física
subyacente hasta secarla.
Pasamos revista a varios elementos de cada una de estas curvas. Las gráficas son un retrato del proceso de desplome actualmente en marcha en los Estados Unidos.
La
civilización depende de las grandes obra de infraestructura
|
El
5 de febrero, el semanario Executive Intelligence Review publico la versión
en ingles de un nuevo informe especial pionero titulado The Eurasian
Land-Bridge: The “New Silk Roald”- Locomotive Ford Worldwide Economic
Development (El puente terrestre euroasiático: La nueva ruta de la seda;
Locomotora del desarrollo económico mundial). El informe se presentó en un
foro de Washington D.C., organizado en el comité de Acción Política Franklin
Delano Roosselvelt (FDR-PAC), fundado por colegas de Lyndon LaRouche, el
estadista y economista estadounidense fundador de EIR.
El
FDR esta promoviendo esta propuesta del puente terrestre euroasiático para que
se adopte como política exterior de los EE.UU.
El
informe, de 298 paginas, fue elaborado por expertos de EIR en varias partes del
mundo para presentar un plan amplio y rasante para la rápida industrialización
del mundo, empezando con grandes obras de transporte, comunicaciones, energía,
obras hidráulicas, etc, que eleven el nivel de vida de todas las naciones.
En
el foro del 5 de febrero participaron oradores Lyndon H. LaRouche y Helga
Zepp-LaRouche. En este numero de Resumen ejecutivo, reproducimos el discurso
introductorio de Lyndon LaRouche.
Déjenme
decirles, primero, que el programa que se presenta en este libro es uno de tres
elementos programáticos de los que depende la futura existencia de la
civilización, incluida la continuidad de la civilización, incluso para fines
de este siglo. Es un programa que, en parte, ha sido adoptado por China –el
elemento del puente terrestre- y ya hay colaboración de Irán, una colaboración
significativa cuyas razones explicara Helga mas adelante; ha recibido el apoyo y
ofertas de colaboración del presidente de India en reuniones públicas con
Jiang Zeming en China. El primer ministro de Turquía, expresó su interés en términos
de la colaboración con Irán. Recientemente, el gobierno de Armenia subrayó la
importancia de su colaboración con Irán. También tiene el respaldo,
significativo, del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Yevgeni Primakov.
Y
en el período más reciente, desde que el gobierno francés rompió con el
gobierno británico radicalmente, por el genocidio que comete la Mancomunidad
Británica en África, el gobierno francés ha entrado en nuevas formas de
colaboración con Alemania, ambos contra el genocidio que comete la Mancomunidad
Británica en África, y, también, para respaldar el interés de Alemania,
Francia, Rusia y otros países en colaborar con Irán, India, Asia y Rusia para
levantar ese tipo de orientación económica en Eurasia y África.
Los
antecedentes de cómo llegamos a esto son los siguientes. Empezó formalmente en
1982-83, cuando fui invitado por representantes del Poder Ejecutivo
Estadounidense para entablar una discusión con el Gobierno Soviético. Se acordó
que el tema de mi discusión incluiría, entre otras cosas, la presentación de
mi diseño de una defensa estratégica contra proyectiles balístico, respaldada
mutuamente por ambos gobiernos; la construcción del mismo sería para
proporcionar nuevas técnicas para la recuperación del mundo, ya que se
encontraba en un desastre económico.
De
1982 a febrero de 1983, encabecé las negociaciones por esos canales
confidenciales con el gobierno soviético. En febrero, el gobierno soviético
rechazó la recomendación que yo hice, aunque seguía interesado en la discusión
económica. Pero en marzo del mismo año, el 23 de marzo, el presidente de los
Estados Unidos, Reagan, adoptó y presentó esa política que yo estuve
discutiendo con los soviéticos y que se conoció después como Iniciativa de
Defensa Estratégica.
En
el proceso de esas discusiones, en febrero, en mi última reunión con el
representante soviético (vi a esta persona recientemente en Rusia y recordamos
algunas de esas cosas); pero en mi última reunión le advertí que si el
presidente de los Estados Unidos ofrecía el tipo de colaboración que yo había
delineado para él y su gobierno, y que si el gobierno soviético la rechazaba,
entonces, en 5 años, la economía soviética se desplomaría.
Llegó
1988, cinco años después. En Berlín, el 12 de octubre de 1988, como parte de mi
campaña presidencial para las primarias demócratas en ese entonces, di una
conferencia de prensa en Berlín, en el día de Colón, donde anuncié la
inminente desintegración del Comecon y del Pacto de Varsovia y señalé, tanto
que Polonia probablemente sería la primera nación en romper la alianza del
pacto de Varsovia y, segundo que Berlín seria muy pronto la nueva capital de
una Alemania unificada.
Señalé,
que, desde el punto de vista de los Estados Unidos, para el periodo del gobierno
entrante, el asunto político primario en los Estados Unidos sería el
rompimiento de la alianza del Pacto de Varsovia/Comecon, y que los Estados
Unidos tendría que fundamentar toda su política mundial en ese hecho como
aspecto central del panorama estratégico para el período inmediato. Esa misma
idea se transmitió por televisión nacional en los Estados Unidos, en una
videograbación del discurso que di en Berlín, en una Conferencia de prensa de
Berlín.
En
ese momento había dos programas en el mundo. Uno fue el que ya señalé, que
debemos trabajar con la antigua Unión Soviética y los países de Europa
oriental para crear una nueva forma de cooperación económica, que se base en
parte en el hecho de que en el
sector industrial-militar soviético hubo una de las concentraciones más
importantes de la capacidad estratégica de producción de máquinas y
herramientas del mundo. Y la colaboración entre los Estados Unidos y Francia y
Alemania especialmente Alemania, con ese sector, sería el conductor científico-técnico
de la recuperación mundial generalizada. Ese era mi programa.
También
era el programa de un importante banquero alemán Alfred Herrhausen del Deutsche
Bank, que desafortunadamente fue asesinado por intereses británicos en
noviembre de ese año Herrhausen había presentado una política similar para
Europa oriental.
El
otro programa era el de Margaret Thatcher y la persona que ella misma describe
como su “perrito poodle”: el presidente George Bush, dominado por ella en
todos los sentidos. Yo le preguntaría a Helga cómo es que eso funciona; a
veces los perros hacen que uno haga lo que ellos quieren, pero en general
funciona al revés.
Así
que Bush y Thatcher adoptaron el programa equivocado y ahora estamos en un
desastre mundial. La probabilidad de que la civilización sobreviva en su forma
actual para fines de siglo es casi nula. Nos encontramos en la peor crisis
financiera de la historia moderna de Europa. En unas cuantas semanas o meses
–algunos dicen semanas y otros dicen meses-.
No
importa; el Titanic se está hundiendo y el día en que se hunda no tiene
importancia. Lo importante es: ¿saldremos del barco antes de que se hunda? O ¿esperaremos
hasta el último momento, hasta los marranos en Wall Street, para salir justo
antes de que se desplome? Hay gente que pierde todo por hacer eso.
Así
que los dos temas fundamentales son los siguientes. Primero, para enfrentar esta
crisis y el desplome del sistema bancario es inevitable. No es porque Japón
haya hecho algo malo, o alguien más. Es porque todos tienen una política
equivocada. La mala política del Fondo monetario Internacional; la mala política
de Londres; nuestra mala política. Hemos estado destruyendo la economía
moderna, hemos reducido las capacidades productivas laborales. La mayor parte
del Tercer Mundo, especialmente África y, en cierto grado, América Central y
del Sur, sufren mucho más de lo que sufrían hace treinta años. La condición
de la humanidad, en general, en este planeta, es mucho peor de lo que era hace
treinta años, en términos de los parámetros físicos.
Si,
es una fachada algo como la fachada de una villa de Potenkin, de prosperidad en
el planeta. Es como una de esas casas que hay en el norte de Virginia. Es una
fachada, pero no vale la pena vivir ahí adentro. Y cobran 250.000 dólares por
ellas, por la experiencia de vivir en una casa que se te derrumba. Esa es
nuestra economía.
A raíz de este tipo de economía, hemos construido la burbuja financiera más grande de la historia; una burbuja que equivale al comercio de tres billones de dólares diarios. Con sus cimientos derrumbándose, esa burbuja estallará. Nada puede evitar el estallido de esa burbuja, excepto ponerla en bancarrota.
Por
lo tanto, hay tres elementos necesarios para salir de este desastre. Primero,
varios gobiernos encabezado por el Ejecutivo de los Estados Unidos –eso quiere
decir el presidente Clinton en este período, independientemente de lo que
ustedes piensen de Clinton- debe iniciar una nueva conferencia de Bretton Woods
de emergencia, para reestablecer de inmediato los mejores aspectos del sistema
de Bretton Woods anteriores a 1966, es decir, un sistema de paridades estables,
un sistema cuyos acuerdos comerciales y arancelarios son esencialmente
proteccionistas, un sistema de fomento al crédito barato para la inversión de
largo plazo en los mercados internacionales y fomento del progreso técnico y
científico. Un nuevo Bretton Woods que, esencialmente debe reunirse en un fin
de semana, declarar en bancarrota a las instituciones financieras y monetarias
internacionales, acordar ponerlas en una administración judicial supervisada
por el gobierno para reorganizarlas, evitar el caos social y preservar la
estructura esencial de la administración fiscal y financiera; cancelar todos
los acuerdos comerciales y arancelarios existentes, para crear un nuevo conjunto
de acuerdos proteccionistas mutualmente benéficos que fomente la inversión y
el crecimiento de los sectores nacionales.
Una
vez que se haga eso, lo segundo es encontrar una serie de grandes obras que
puedan conducir a una recuperación económica, en el sentido que Rooselvelt lo
concibió, a fines de los 1930, para lograr la recuperación económica de los
Estados Unidos. Debe haber grandes obras de infraestructura, porque de otra
forma no hay recuperación económica.
Y
este mundo es un desastre. La mayor parte del mundo no funciona, precisamente
porque no hay infraestructura, en términos de transporte, energía, etc, que
permita que este mundo funcione. No se puede tener paz en el Oriente Medio,
porque no hay suficiente agua en la zona palestina cerca de Jordania, para
sostener a la población existente. Sin obras hidráulicas de gran escala, que
incluyan la desalación, no hay posibilidad de paz en Oriente Medio. Esa es una
de las obras de infraestructura típicas.
Los
problemas en África, el principal problema económico, es la infraestructura:
agua limpia para beber, transporte deficiente, recursos energéticos adecuados.
Sin esos elementos, no hay esperanza para el desarrollo económico de África.
En
Asia, tenemos la mayor concentración de población del mundo, con una
infraestructura totalmente inadecuada. La mayor parte de la población humana,
lista para crecer, pero incapaz de hacerlo de forma efectiva, porque no se ha
desarrollado adecuadamente la infraestructura.
Por
lo tanto, el concepto del puente terrestre euroasiático, idea que presentó por
primera vez en los 1860 Henry C. Carey, el economista colega del presidente
Abraham Lincoln. Carey propuso hacer lo mismo que se había hecho en Europa y en
los Estados Unidos, al abrir las tierras occidentales del Atlántico al Pacífico
con corredores ferroviarios, pero esta vez en Eurasia, del Atlántico al Pacífico
y al Océano Indico, para tener resultados similares en esa región.
Esa
política, presentada por Carey, fue adoptada por círculos importantes en
Alemania y de ahí pasó a Rusia, a China y a otros y resultó en un programa
que provocó que Gran Bretaña organizara la primera guerra mundial. Es decir,
el programa del llamado puente terrestre que tenía ciertos intereses franceses
de Sadi Carnot, del presidente de Francia, asesinado, de Gabriele Hanotaux, el
canciller historiador, del conde Segei Witte, de Rusia de círculos del
movimiento chino de Sun Yat-sen en China, con ciertos intereses japoneses de la
Restauración Meiji, donde todos estaban de acuerdo en la construcción de
corredores ferroviarios. No sólo vías férreas: corredores de
desarrollo ferroviarios tal como se había hecho en los Estados Unidos al
desarrollar las zonas occidentales de los Estados Unido; eso debía hacerse en
toda Asia.
Personas
ligadas a la tradición del Bache, en los Estados Unidos; ligadas a Emil
Rathenau y a Simenes y otros en Alemania, las fuerzas que ya señalé en
Francia, los círculos de Dmitri Mendeleyev y de Witte, en Rusia, estaban unidas
para construir una serie de corredores ferroviarios que se extenderían desde el
Atlántico, desde la costa de Francia, al Pacífico, a lo largo de las islas y
con conexiones ferroviarias hasta Japón, y los mismo hacia el océano Indico.
Los
británicos dijeron claramente en ese entonces que esa propuesta era una amenaza
para el Imperio Británico. La construcción de una red continental de
comunicaciones de ese tipo significaría que la potencia continental de la masa
terrestre euroasiática dominaría a la potencia marítima del Imperio británico.
Y el Imperio Británico no lo toleraría. Por lo tanto, con varias medidas, los
británicos lograron organizar la primera guerra mundial y sabotearon el plan.
Ahora
la idea vuelve a proponerse. Nuevamente, los británicos están preparados para
desestabilizar China, Irán, etc., para impedir que se lleve a cabo esta idea.
El
tercer elemento, además del programa del puente terrestre, que es nuestro gran
programa de recuperación para este planeta para el siglo XXI, es el regreso al
principio de las máquinas herramienta. El problema en Asia es el siguiente. Japón
tiene un buen sector de máquinas herramienta, aunque en problemas por la actual
situación financiera o comercial. Corea tiene un sector decente de máquinas
herramienta. Taiwán tiene, relativamente, un sector muy bueno de máquinas
herramienta. Las Filipinas tenían un buen sector de máquinas herramienta,
hasta que lo cerraron, lo empacaron, y lo regresaron a Estados Unidos.
Indonesia
tiene un sector de máquinas herramienta muy limitado, principalmente organizado
por el profesor Habibie. Otros países del sudeste de Asia prácticamente no
tienen sector de máquinas herramienta.
Sin
un sector estratégico de máquinas herramienta, no se puede mantener la tasa de
progreso en las capacidades productivas del trabajo que se necesitan para
sostener un programa de recuperación mundial. Sin el fomento del sector de máquinas
herramienta, el sector estratégico de máquinas herramienta que asociamos con
la tecnología militar; sin eso, no se puede reunir la fuerza intelectual
necesaria para aumentar las capacidades productivas del trabajo lo suficiente
para satisfacer las exigencias morales de la humanidad en el período inmediato.
Así
que esas tres cosas son los cimientos de un programa de recuperación, un
programa para que la civilización sobreviva el resto de este siglo y el
siguiente. El programa del puente terrestre está en el centro. Helga, que
trabajó conmigo y con otros en 1989 y 1990, en la elaboración de este
programa, ha trabajado en las diferentes fases del mismo. Ha participado en las
discusiones con importantes funcionarios chinos, discusiones con otros países o
coordinando el asunto. Michael Liebig y Anno Hellenbroich también han
participado directa e indirectamente.
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