
Este
plan será financiado inicialmente con gaúchos. Luego se autofinanciará en su
totalidad, por la reactivación económica inducida por el conjunto de medidas
indicadas.
I-
Canalización de las aguas del Río Bermejo: Esta obra, estudiada por hidrólogos
argentinos en sus menores detalles desde hace décadas, generará seis millones
de hectáreas de tierras de riego y otros seis millones de hectáreas de
cultivos de secano. En esa zona, arrancada al desierto y convertida en una nueva
pampa húmeda, se puede dar trabajo a más de un millón de familias
descongestionando las grandes urbes superpobladas semiparasitarias y
reencaminando a los argentinos hacia sus zonas de origen.
II-
Endicamiento ("polderización") del Delta, generando 1.800.000 hectáreas
de tierras laborables a las puertas de la Capital Federal. Será otra pampa húmeda
con riego asegurado y más de un metro de humus, de alta fertilidad. Allí
pueden encontrar ocupación otras 600.000 familias. Sumados los dos
emprendimientos, accederá a una vida digna y a un consumo normal el 20% de la
población más desamparada de nuestro país. En ambas zonas se crearán polos
de desarrollo, terminando con la crisis crónica de las economías regionales.
III-
Endicamiento de las riberas argentinas de los ríos Paraná y Paraguay, allí
donde haga falta, elevándolas por lo menos dos metros sobre el nivel histórico
máximo de las crecidas. Se hizo en China en la época de Mao durante la década
del 50 con el río Yangzé-kiang, cuyas orillas fueron elevadas cinco metros,
eliminando para siempre inundaciones que mataban a millones de personas. En la
Argentina su costo previsto es muy inferior a los enormes daños que provocan.
IV-
Recuperación y ampliación de la red ferroviaria. Se debe modificar la
legislación que ha concesionado en forma monopólica a empresas privadas, las
cuales reciben del Estado nacional, para operar una red de 6.000 km., casi
exclusivamente en operaciones de carga, la misma suma que gastaba el Estado en
la época "ineficiente" para operar 36.000 km., con un servicio de
carga y pasajeros que llegaba a todo el país.-
Una
ley debe establecer el uso conjunto de la red ferroviaria por las concesionarias
privadas que puedan operarla rentablemente sin subsidios y una empresa testigo
paralela del Estado, en competencia normal con las mismas. Esto terminará con
el aislamiento, la miseria y la despoblación en que han quedado zonas enteras
al levantarse los ramales “no rentables”. Es urgente asimismo construir el
ferrocarril transpatagónico de alta velocidad por la meseta central, conectado
con los ramales en desuso existentes en la región. Esta obra revinculará la
Patagonia con el resto del país en pocas horas.
V-
Forestación masiva de las actuales zonas áridas y semiáridas, lo cual
modificará sus condiciones climáticas y ecológicas y permitirá realizar
importantes asentamientos productivos.
VI-
Reactivación de las economías regionales, poniendo en marcha decenas de
proyectos perfectamente factibles pero "cajoneados" por funcionarios
oficiales que sólo se ocupan de los proyectos cuando se trata de desviar los
fondos públicos hacia bolsillos particulares. Actualmente el desarrollo
regional exige integrar varias provincias de características similares en
unidades económicas más amplias, en beneficio de todas, sin mengua de su
autonomía política.
La
emisión de una moneda inconvertible en la escala indicada permitirá motorizar
en forma autónoma la reconstrucción económica y los proyectos de desarrollo
convenientes para el país, que no requerirán costosos “estudios de
factibilidad” de consultoras internacionales con altos honorarios, las cuales,
para colmo, se arrogan el poder de decisión final.
A
quienes adopten actitudes autosuficientes y despectivas en cuanto a la
posibilidad de aplicar estas políticas, les convendría reflexionar sobre esta
frase de Paul Krugman: "A cada rato he visto cosas que son políticamente
imposibles y se convierten en políticamente inevitables".